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Los 5 pilares básicos en una relación de pareja

pilares básicos en una relación de pareja

No hace falta que nadie nos explique lo complejas que son las relaciones interpersonales, ¿verdad? Lo vivimos cada día, y en concreto, vivimos el reto que supone una relación de pareja.

En las relaciones afectivas confluyen multitud de factores, dinámicas, encuentros, diferencias, conflictos, deseos, expectativas… Podríamos seguir y confeccionar una larga lista de aquello que podemos encontrar en una relación de pareja y que supone un verdadero encaje de bolillos.

Con frecuencia escucho comentarios bastante pesimistas sobre las relaciones de pareja y sobre lo difícil que es encontrar el amor. La realidad es esta:

El amor no se encuentra, el amor se construye. Tu relación de pareja es ni más ni menos el reflejo de ti mismo.

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Una relación de pareja es como un edificio: sin unos buenos pilares, está abocada al fracaso.

Tener claro los pilares básicos en una relación de pareja nos ayuda a construir un edificio sólido. De esta manera, sabremos arreglar las averías que puedan surgir en el interior, además de hacer frente y resistir los huracanes que pueda enviar la vida.

En la construcción de esa casa es importante que contribuyan los dos miembros de la pareja, incluyendo las necesidades, deseos y esencia de ambos, para que esa relación sea equitativa en el dar y el recibir. La voluntad y la participación debe venir de los dos.

Establecer una buena relación de pareja es apostar por la calidad en vez de por la cantidad. No sirve de mucho sentirse seguro en una relación de pareja porque es estable a lo largo del tiempo, si existe poca o nula satisfacción y felicidad en ella. Y aunque esa pareja afirme quererse mucho, ¿qué hará cuando surjan los problemas, sobre qué base y con qué herramientas pondrán solución? 

Los pilares básicos en una relación de pareja se construyen desde el comienzo, cuando la pareja se está conociendo.

En esta primera etapa recomiendo no cegarse por completo a raíz de esos sentimientos intensos que nacen, y que por supuesto hay que disfrutar, pero sin que nos conviertan en personas ciegas, sordas y mudas ante la evidencia de pilares fundamentales que fallan o están ausentes.

Lo ideal sería tener claro cuáles son esos pilares para que sean firmes desde el principio, ¿no crees?

Porque, ¿qué pasaría si tuviéramos claro cómo se construye una relación de pareja equilibrada y satisfactoria?, ¿si supiéramos sobre qué pilares hay que comenzar a edificar? 

Ese es el objetivo de este post así que, pongámonos manos a la obra, nunca mejor dicho…

Te propongo centrar tu atención en 5 pilares que te servirán de plano como arquitecto de tu relación.

1

La comunicación

Quizá te has dado cuenta de lo mucho que insistimos los profesionales de la psicología y de las relaciones en la comunicación y el diálogo. Lo hacemos porque es la base para la solución de conflictos, para llegar a acuerdos, compartir intimidad, conocerse en profundidad…

En definitiva, conlleva multitud de ventajas y es, en muchas ocasiones, el salvavidas ante los problemas, los malos entendidos o la distancia emocional. 

La comunicación y el entendimiento debe de ser fácil, fluir y darse de una forma bilateral.

Su importancia es tal que, si al comienzo de la relación se detecta torpeza en esta área, replantearse la continuidad de la relación no es nada descabellado. 

La comunicación en una relación de pareja es incluso el termómetro de la calidad y felicidad de la que van a disponer los miembros de la misma.

Una buena comunicación no significa que la pareja no se enfrente a discusiones y malos entendidos, sino que cuando estos aparecen son mucho más diestros para solventarlos. 

Sin embargo, una pareja que se rige por una comunicación negativa, dañina y carente de escucha y empatía, convertirá los conflictos en obstáculos no superados y quedarán como residuos que acabarán contaminando la casa. 

Así que punto uno crucial: una buena comunicación.

2

Confianza

Respecto de la confianza suelo distinguir dos tipos, la confianza adulta y la confianza de niño.

Cuando somos pequeños confiamos ciegamente en nuestros padres como figuras protectoras y fiables, como dioses que jamás nos fallarán. Los vemos y los sentimos como personas infalibles, por eso sus errores provocan heridas emocionales que posteriormente necesitamos superar. 

Cuando llegamos a la pareja con una confianza de niño, pensamos y esperamos que la otra persona jamás nos fallará, que en todo momento actuará de la forma que esperamos sin errar. Pero esto en la vida real y en la vida de adulto no sucede. Nuestra pareja falla y con ello nos hace daño.

Una confianza adulta en nuestra pareja es saber que intencionadamente no hará nada que nos cause dolor.

Todo ello, siendo plenamente conscientes como adultos de que se trata de una persona con sus luces y sombras, con sus imperfecciones y talentos, y con ello, un día puede equivocarse y ocasionar una herida.

Una confianza adulta cree y confía en el otro como una persona sincera y honesta que no miente, ni engaña, ni oculta. Esta confianza en la honradez del otro, va mucho más allá de saber que será fiel. Alcanza una confianza en que aquello que comunica, aquello que expresa verbal y emocionalmente es sincero, no falsea ni teatraliza. 

Esa es la confianza que debemos buscar en una relación de pareja: realista, madura y honesta. Esa confianza es uno de los pilares básicos en una relación de pareja. 

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3

Afinidad

Otra garantía de calidad en una relación de pareja es la sincronía, similitud y afinidad. No hablo de que una pareja tenga que ser igual en todo, probablemente una relación así sería poco estimulante y nutritiva.

Me refiero a que haya una coincidencia en valores, afinidades y proyecto de vida.

Pensemos en una pareja en la que una de las partes desde siempre ha deseado tener hijos, pero la otra parte en cambio, no se lo ha planteado nunca y ha proyectado desde siempre otra fórmula de vida. 

O piensa en una pareja, en la que una de las partes se ha estado preparando durante años para obtener un buen empleo y con ello adquirir la casa de sus sueños, y convive con una persona aventurera que está planificando pedir una excedencia de dos años para dar la vuelta al mundo viviendo con lo justo. 

Ambos casos pintan mal, ¿verdad?

Aunque parezca mentira, hay parejas que en las primeras fases obvian estas diferencias tan relevantes y no ven que la falta de afinidad puede entorpecer seriamente su relación e incluso abrir brechas insalvables entre ellos. 

Que la pareja colisione entre sus valores y no encuentre coherencia entre ellos, genera inconformidad e infelicidad. 

La vida de pareja es mucho más placentera cuando ambos tienen una misma visión y valores, convergen y caminan en la misma dirección.  

4

Cuidado y respeto mutuo

Cuidamos aquello que valoramos y tratamos con respeto aquello que admiramos.

En una relación de pareja en la que no hay respeto, no se puede esperar que los miembros se apoyen y se faciliten la vida. Esa relación de pareja se caracterizará por los ataques frecuentes y el menosprecio.

Cuidar al otro supone proteger su bienestar, facilitar su comodidad y contribuir a su crecimiento.

Cuando la pareja no hace nada ante aquello que desequilibra emocionalmente al otro, que le ofende o le provoca malestar, se abre un espacio contaminado que contribuye diariamente al deterioro de la relación.

Respetar la esencia, la libertad y los derechos de la pareja en todas sus dimensiones, forja uno de los pilares fundamentales sobre los que aposentar una relación de calma y paz. Nos sentimos seguros cuando nos sentimos cuidados y protegidos

Por ejemplo, que un miembro de la pareja critique constantemente a la familia de la otra parte, que muestre disconformidad cuando sale con los amigos, o que no le apoye ante un problema o sueño que tiene en la vida, está deconstruyendo más que construyendo.

Cuando pregunto a las personas que acuden a mi consulta por su relación de pareja, muchas de ellas responde con esta frase para explicarme que les va bien: “mi pareja me apoya y puedo contarle mis problemas”.

Cuidar y respetar es una de las mayores muestras de amor.

Te puede interesar: Cómo consolidar una relación de pareja

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5

Afectividad y sexualidad

Las muestras de cariño y deseo por la pareja nutren y siguen enriqueciendo los sentimientos que un día surgieron. 

Cuando una pareja va perdiendo ese espacio de intimidad y sexualidad, suelen transmitir queja y denominar su relación con la expresión “somos como compañeros de piso”.

El contacto físico, la cercanía, las muestras de aprecio, ganas, interés y deseo deben mantenerse vivas.

Quizá no con la frecuencia y modo del principio de la relación, pero normalizar la ausencia de ellas, es como normalizar que porque llevas 10 años trabajando en la misma empresa ya no tienes derecho a sueldo, descanso para el café y vacaciones… 

Lo mismo que la empresa y tú establecéis un contrato que marca unos derechos y deberes, en una relación de pareja se establece un compromiso

Hemos entendido ese compromiso como la intención de mantener la relación a largo plazo, pero es bastante más efectivo y enriquecedor para el amor, comprometerse a hacer algo todos los días por la pareja, a mostrarle agrado, agradecimiento, interés y deseo, aunque sea con pequeños gestos.

El mero hecho de abrazar a tu pareja y decirle que huele bien o que tiene la piel suave, basta para mostrar deseo. No es necesario un encuentro lujurioso todos los días. En la mayoría de los casos y después de varios años juntos, esa expectativa es bastante irreal, no te recomiendo soñar con ella.

Buscar la cercanía en la convivencia tumbándose juntos en el sofá. Sonreír, besar y abrazar a tu pareja cuando entras en casa y preguntarle con interés cómo le ha ido el día, eso es ternura.

Todo depende de los estilos afectivos, de las peculiaridades y gustos de la pareja. Lo más importante es que ambos miembros sigan sintiéndose mirados, deseados y atendidos.

pilares relacion pareja afectividad sexualidad
Ahora que ya conoces esos 5 pilares para construir una buena relación de pareja, te lanzo una pregunta:
¿Cuál es tu mayor fortaleza y tu mayor debilidad dentro de tu relación de pareja?

¿La has identificado? Bien, ahora te planteo un reto:

Lleva a cabo un cambio, por pequeño que sea, en ese pilar que has detectado que está más débil (o en el que prefieras). Escoge algo que sea concreto y que puedas medir. Por ejemplo: proponte ser más cariñoso con tu pareja y mide las veces que le has sonreído o le has mostrado cariño con una palabra o con un gesto.

Y en aquello que sientes que das mucho y bonito, sigue entregándolo. Solo recuerda una cosa, asegúrate de que haya reciprocidad en tu relación.

Las relaciones cambian si cambiamos nosotros, bien sea para quedarnos o para marcharnos. No podemos pretender que nuestra relación de pareja sea diferente si seguimos haciendo lo mismo e interactuando de la misma manera.

Así que te animo a cuidar con mimo tu relación, a nutrirla con interacciones positivas y tiempos de calidad y a alimentar cada día estos pilares básicos en una relación de pareja

Todo ello hará que disfrutes de una relación más sana y satisfactoria.

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Soy Blanca, psicóloga y terapeuta transpersonal, especializada en terapia del inconsciente. Te ayudo a crecer superando las heridas emocionales y conectando con tu sentido de vida, para disfrutar de mayor plenitud y consciencia.

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